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viernes, 22 de octubre de 2010

¿Calpe o Calp?

Sobre los orígenes del topónimo Calpe existen algunas opiniones que, quizás no sea yo el más indicado para dudar de su exactitud. Pero, si es cierto que algunas de las versiones, y puede que la más extendida sea la de Vicente Llopis, que en su libro Calpe editado por vez primera en 1947, sostiene que los orígenes de Calpe pueden ser de origen fenicio; "la antiquísima ciudad de Calpe, en las proximidades de la actual villa y junto a Ifach, puede ser muy bien una de aquellas fundaciones, dados los indicios que encontramos en la historia, y la semejanza admirable de la topografía de ambos Calpe, el andaluz y el levantino".
Hace unos 10 años a raíz de la lectura de unos textos del Dr. Luis Pericot - una de las primeras figuras de la prehistoria mundial- encontré (refiriéndose a nuestro Calpe) lo que sigue; “debió recibir de los navegantes foceos la misma denominación de Calpe que tuvo el Peñón de Gibraltar y otro de forma semejante de la costa del Mar Negro, denominación que en el lugar de Ifach se conserva todavía”

Imagínense mi sorpresa, yo sólo conocía dos Calpe en la antigüedad, el Calpe de Gibraltar llamado así hasta el siglo VIII en que cambia el nombre por la invasión de los norteafricanos al mando del general Tariq ibn Ziyad que concentro sus tropas en el peñón para invadir España y el nuestro. El conocimiento de este “nuevo” Calpe hizo que iniciara una serie de investigaciones para localizar el país en que se encontraba, finalmente supe que estaba en la actual Turquía. Posteriormente localicé el diario escrito por Jenofonte en el que explica su recorrido por la costa del Mar Negro ( el Ponto Euxino de los romanos) en el 400 a.C. y en el que pasa por este Calpe y lo describe así..."el puerto de Calpe se halla a mitad de camino de una a otra ciudad, navegando desde Heraclea o desde Bizancio, y adelantado en el mar hay un monte, el puerto está al pie de la roca misma, con la playa en dirección a poniente. Hay una fuente de agua dulce y que mana copiosamente sobre el propio mar, bajo el dominio del promontorio."
En 1999 fui en busca del lugar y a pesar de que recorrí una franja de costa de unos 200 kilómetros desde Estambul hacía Heraclea no lo encontré. En el 2001 en un nuevo viaje si lo descubrí. Kerpe es el nombre con el que se le conoce en la actualidad.
¿Qué tiene que ver este Calpe con el nuestro? Siguiendo la tesis del doctor Pericot puede que fuera fundado por los mismos colonos que establecieron entre otras; Niza, Marsella, Ampurias, Villajoyosa, Alicante Etc,.. El Calpe de Jenofonte era un asentamiento griego y la colonización griega en el extremo occidental del Mediterráneo presenta algunas analogías y un paralelismo importantes con la del mar Negro durante los siglos VII y V a. C., esta colonización del Mediterráneo es casi contemporánea en el tiempo a la del mar Negro. Véase.. Los griegos en la península ibérica, de José Mª Blazquez y The greeks overseas de J. Boarman.
Hacia el 600 antes de Cristo, los griegos focenses son la potencia marítima más importante y sus expediciones por mar coinciden con el periodo de apoyo a Tartesos. Iniciaron sus primeras rutas marítimas haciendo navegación de cabotaje. Hemeroskopeion era en nuestra comarca el primer punto de escala para las naves que de Sicilia o del sur de Italia, atravesaban el Mediterráneo occidental tocando en el puente de islas formado por Cerdeña y las tres Baleares.

Hemeroskopeion significa "Atalaya Diurna" y podría ser la zona del Peñón de Ifach. Otros autores la sitúan en Javea o Denia. Aunque la arqueología no ha podido demostrar el lugar exacto.
Avieno en su poema la Ora Marítima nos dice que Calpe es palabra griega -vaso o urna- y es el nombre que usaban en Grecia para designar a un vaso cóncavo o redondo. Un nombre que por otra parte, aparece en las fuentes literarias para designar un monte o como topónimo correspondiente a una ciudad o un asentamiento. Así como Gibraltar e Ifach son peñones muy similares, no la hay en el antiguo Calpe del Mar Negro, con lo cual y dada la relevancia de esta población en los mapas antiguos, no parece deberse esta denominación a los peñones.
Cicerón en una carta cita a Calpe (Gibraltar) como puerto de refugio y Estrabon en su Geografía nombra el Calpe gibraltareño y no así el nuestro. En su escudo están las palabras Montis Insignia Calpe .
Hasta ahí, tenemos algunas de las referencias escritas en la antigüedad y todas ellas referidas al Calpe del estrecho. ¿Quiere esto decir que el Calpe de Ifach no existía en aquella época, o sólo era un mero hito geográfico sin importancia?.¿No es demasiada casualidad el que los tres asentamientos tuvieran el mismo nombre? La pregunta queda en el aire.
¿Sería posible el que los colonos griegos del Ponto Euxino que ya conocían el procedimiento de la conserva del atún vinieran por esta zona y colonizaran antes que los romanos los Baños de la Reina?


Los Baños de la Reina de Calpe era una de estas factorías de salazón y la creación de salinas, muy relacionada con esta industria. ¿Existía ya la factoría de los Baños de la Reina en esta época?. La pesca del atún, o del mújol fue la principal fuente de riqueza de muchas colonias griegas. No hay que olvidar que el pan, la pesca, el aceite y el vino eran la dieta alimenticia de todo el mundo, tanto de ricos como de pobres. Se hacía un alto consumo de pescado salado, selecto y seco. En la costa también se construían viveros excavados en la roca para conservar peces vivos (como los de Calpe) Plinio el Viejo, que fue procurador de la Provincia Tarraconense a comienzos de la época flavia recoge la noticia de que Licinius Murena fue el primero que tuvo viveros de peces. Y menciona estos viveros en las costas meridionales de Hispania.
La pesca y la cría de peces reportaba beneficios cuantiosos a los dueños y era una fabulosa fuente de ingresos para Roma. La pesca daba de comer a mucha gente. Los pobres vivían en gran medida del pescado salado y seco.
De estos textos se deducen varias conclusiones importantes, como que las mejores familias de Roma tenían viveros de peces. Con la venta del pescado hacían lucrativos negocios, pues Plinio termina su párrafo afirmando que, a la muerte de Lucullo, el pescado que había en sus viveros alcanzó la suma de cuatro millones de sestercios, lo que es una cifra fabulosa. Debían ser especies raras y comida de lujo en las mesas acaudaladas. Todo esto concuerda con las fastuosas villas romanas construidas en la zona del molino del Morelló.

Quizás, nunca lleguemos a saber si el nombre de Calpe es en realidad fenicio o griego.
Demostrarlo completamente está, yo creo, fuera de las posibilidades de la historia y la arqueología de hoy.
Dejemos estas suposiciones-que aunque fundadas no dan pie para más- y vayamos a los textos de carácter histórico.
El primer documento del que tenemos noticia del nombre de Calp es el tratado de Cazola (Soria) signado el 20 de Marzo de 1178 entre el rey Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla. Este tratado define el límite aproximado que surgirá en el siglo XIII entre los reinos de Castilla y la Corona de Aragón “et vadit usque ad Calp” Calpe queda -junto con todo el territorio de Denia- bajo dominio aragonés. El tratado de Almizra (1244) confirmaría esta integración de Calpe en la corona de Aragón.
El resto es historia.

Andrés Ortolá Tomás







Calpe visto por Madoz

Calpe visto por Pascual Madoz en 1845


El diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar de Pascual Madoz, tiene como parte de la evolución de la estadística en la España Contemporánea, unos claros antecedentes en los cuales se apoya el propio Madoz. Aparte el importante y aislado esfuerzo anterior de la Relaciones Topográficas de España (1575) hay que citar especialmente-sin contar los errores o limitaciones que puedan contener- el Catastro de Ensenada (1750-1753) realizado con vistas al establecimiento de una contribución única; el Censo de Frutas y Manufacturas de España e Islas Adyacentes (1803) realizado en 1799 por el Departamento de Fomento General del Reyno; los intentos de Martín de Garay –de 1817- para iniciar una estadística general de España; las medidas legislativas sobre estadística dictadas durante el Trienio Constitucional; las Matriculas Catastrales de Ramón Calatrava, que se apoyan en los pasos dados por Manuel Cortina en 1841; los trabajos de la Comisión de Estadística nombrada por el Ministro de Hacienda Ayllón, en 1843, y que fue presidida por el propio Madoz hasta su encarcelamiento en 1º de Febrero de 1844.

Por otra parte, trabajos que durante el siglo XIX prefiguran la obra de Madoz son, por ejemplo, el Diccionario Geográfico- Histórico de España (1802) de la Academia de la Historia que, aunque interrumpido por la guerra, abre el camino a intentos posteriores, el Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (1826-1829) de Sebastián de Miñano; y la España Geográfica, Histórica, Estadística y Pintoresca (1845) de Francisco de Paula Mellado.

Pascual Madoz inició la empresa del Diccionario ya en 1834 y contó con más de veinte  corresponsales en toda España, recibiendo además documentación, noticias y datos de más de mil colaboradores, con lo que pudo haber impreso unos 100 volúmenes. Las cuatro primeras letras de la obra contienen 27.000 voces, es decir, las mismas que los diez tomos del Diccionario de Sebastián de Miñano que él siempre quiso mejorar. Aun antes de iniciarse la impresión- realizada en su propia tipografía- el Ministerio de la Gobernación, cuyo titular, Caballero, era geógrafo, dirigía una orden a los Gobernadores civiles para que se suscribieran al Diccionario todas las Diputaciones, Ayuntamientos, instituciones políticas o científicas e , incluso, las clases pasivas y los maestros.


Transcribimos a continuación el capítulo dedicado a Calpe.

CALPE. Villa con ayuntamiento de la provincia de Alicante ( 8 leguas) part. Jud. De Callosa de Ensarriá (3) , aud. Terr., c. g. y dióc. De Valencia (15) : situado en una loma a 800 palmos del mar, entre el cabo Toix y la punta que forma el monte Hifác: combatida principalmente por los vientos del E., con CLIMA templado y saludable, aunque en los años lluviosos suelen padecer algunas terciarias producidas por la estancación de las aguas que desde Benisá bajan por el barranco Salado, y por las que se detienen en el terreno que ocupaban unas antiguas salinas, secas hoy. Tiene sobre 300 CASAS de no muy buena fábrica y pobre aspecto, casa de ayuntamiento, cárcel muy mezquina; una escuela de primeras letras, á la que concurren 30 niños, dotada con 2,000 reales, y una iglesia parroquial (la Virgen de las Nieves), de primer ascenso, servida por un cura de provisión ordinaria, un vicario, y un dependiente: fuera del pueblo y sobre un pequeño monte, se halla una ermita dedicada a la Transfiguración. Esta villa está fortificada por dos muros antiguos; el primero de los cuales circuye todo el casco de la población, menos el arrabal, y el segundo se halla situado en el centro del pueblo con tres fuertes de batería. El término se halla enclavado entre los de Benisá al N. ; Altea SO., distante ambos sobre una legua más o menos, los cuales corren á unirse al O., en cuyo punto se encuentra una cordillera que viene desde Confrides con los nombres de Terrella y Bérnia, hasta introducirse en el mar, formando la punta o cabo Toix: en ella descuella el monte Oltá, de una legua de extensión, inclinado hacía el N., el cual se halla cultivado y plantado de diferentes árboles. Desde el S. hasta el E. se estiende la ensenada de Calpe, cuya punta meridional la forma la referida punta o cabo de Toix, y la oriental el remate de un peñasco alto llamado el monte Hifác, que ya hemos mencionado. El fondeadero de dicha ensenada, es corto abrigo de los vientos del E., al socaire del monte, y propio solo para el verano por la benignidad de la estación. Se fondea por 7 brazas de arena y alga al SE. De la villa, distante de la costa más inmediata como 2 ½ cables; pues aunque se pudiera ir mas al E., hacía el rincón, no es tan conveniente, porque en el sitio propuesto se puede dar la vela en vuelta del SE. Y si fuera necesario, con viento SO. No tiene aguada sino de noria y algo salobre. Cuando se vaya a tomar este fondeadero con viento del E. á NE. Fresco, es preciso mucho cuidado con las ráfagas o remolinos que bajan del monte, unas largas y otras escasas, con fuerza capaz de hacer una avería en la arboladura ó de zozobra. A la parte del E. del monte (en que corre la costa para el NO. ¼ N.), se puede fondear abrigados de los vientos O. y SO., pero se ha de quedar en 16 brazas ó mas, fondo arena o lama, de modo que se ha de procurar hallarse franqueados de la dicha punta Hifác, que es hondable, para poderla rebasar si el viento llama al E. ó SE., aunque en este último no es fácil tener rebasadero si se ha de estar abrigado del SO. El referido Hifác es un peñón enorme y casi aislado, que como hemos dicho, entra en el mar hacía el E., dejando por todas partes faldas ásperas é inaccesibles. Mirado de cierta distancia se parece a un navío unido á la tierra por su popa: llégase a la raíz de esta subiendo cuestas por espacio de una hora, a allí empiezan cortes perpendiculares que continúan como 800 palmos: al fin de este trecho empiezan nuevas cuestas para llegar á lo más alto, lo que se consigue en otra hora: desde allí disminuye sucesivamente la altura hasta la proa ó punta oriental, quedando por todas partes picos y quebradas, que impiden el paso ó lo retardan sobremanera. Como los argelinos infestaban aquellas costas, saliendo por las cales á robar hombres y mujeres, se escogieron varios puntos que servían de atalayas, para descubrir los piratas y avisar del riesgo a los incautos pastores y labradores. El más oportuno por su altura y el más seguro para los mismos guardas, era el peñón de Hifác, á cuya cumbre subían por la popa, venciendo los cortes perpendiculares con tres tramos de sogas sujetadas en otros tantos resaltes del monte, y por ellas trepaban con mucha presteza, llevando consigo con que comer y trabajar durante el día. No es Hifác tan alto como ponderó Escolano siguiendo a Miedes; pues lejos de ser el mas alto de de España, como supone, no llega aun á los de segundo orden del antiguo reino de Valencia: es enteramente calizo, y en parte de mármol blanquecino. Crecen el el muchísimas plantas, algunas de ellas poco comunes en la provincia, y de su raíz manan 3 fuentecillas de agua dulce. En las mismas  faldas se conservan todavía algunas ruinas de un antiguo pueblo que destruyeron las armas genovesas, según refiere Escolano; y en la llanura inmediata a las raíces había unas salinas que se abandonaron en el siglo pasado por creerse causa de las calenturas intermitentes que solían padecerse. Todavía en la actualidad se embalsan en aquel recinto, llamado el Saladar, las aguas que provienen de las lluvias, y no hallando salida, forman lagos pantanosos que se corrompen en el verano, con grave detrimento de la salud pública. Caminando desde el peñón como media hora hacía el SE., se hallan los Baños de la Reina, cuya municiona descripción, así como la de otros descubrimientos importantes, debemos al Sr. De Cabanilles, al que no podemos dejar de copiar, por haber sido testigo ocular en su expedición por el antiguo reino de Valencia. (omitimos la trascripción que nos ofrece Madoz por estar la de Cavanilles completa en otra parte de esta WEB). Ver Cavanilles



Mas adelante nos sigue contando Pascual Madoz…..El terreno es todo secano y de mediana calidad, plantado de algarrobos, almendros y viñedos; hacía la playa es el suelo árido y estéril, donde crecen arenarias, llantenes, onónides, y otros vejetales.
 Los caminos que salen de la villa para los pueblos limítrofes, son todos de herradura y bastante escabrosos, especialmente el trozo que se designa como Collado de Calpe. La correspondencia se recibe de la ciudad de Denia por medio de balijero, los lunes, miércoles y sábados, cuyos mismos días salen.

 PRODUCCIÓN: algarrobas, almendras, trigo, cebada, vino y pasa de moscatel; sostiene poco ganado lanar; hay caza de perdices, conejos y liebres, y pesca de toda clase en las riberas del mar. Industria: aunque este pueblo debía ser esencialmente agrícola, toda vez que su puerto no se halla habilitado, la agricultura, sin embargo, no presenta en él un estado muy floreciente; sin duda la calidad del terreno y el encontrarse casi privados de propiedad, por pertenecer á varios terratenientes de Benisá, les hace descuidar aquel ramo de la riqueza pública, aunque no tanto ahora como á últimos de del siglo pasado, y se dedican con afán a la pesca, para cuyo efecto se encuentran algunos almacenes en la orilla del mar, y no pocos al comercio ilícito, vicio que es común a todas aquellas costas, y que se halla fomentado por la abundancia de calas mal resguardadas, y la aspereza de los montes por donde se introduce en lo interior del antiguo reino. También se ocupan algunos en la elaboración de la pasa de moscatel.

COMERCIO: se halla reducido a la exportación de dicha pasa y pescado, é importación de algunos artículos de los que carecen los vecinos.

POBLACIÓN: 355 vecinos. 1320 almas.

CAP. DE PRODUCCIÓN: 1.157.000 reales vellón.

IMPUESTOS: 40.035 rv.

CONTRIBUCIÓN:8.007 rv.

PRESUPUESTO MUNICIPAL 6.000 rv, y se cubre con algunos arbitrios y reparto vecinal.

HISTORIA: Siendo el nombre de esta población el mismo que distingue una de las famosas columnas de Hércules,
En esta villa espresa su localidad como en aquella columna su naturaleza; pues según la raíz oriental de la que proviene, es aplicable á los objetos de elevación ó altura, lo es de las fortificaciones naturales, etc.: así se ha llamado Alpes a los ventisqueros de la de la cúspide de las montañas. La grande antigüedad de este nombre, persuade naturalmente la del pueblo que con él se significa. Algunas ruinas revelan también esta antigüedad. Han aportado muchas veces á esta población grandes armadas, como en el año 1360, que llegó a ella el rey Don Pedro de Castilla, con 80 naves, 41 galeras y otras velas, volviendo de su expedición sobre Guardamar., Barcelona e Ibiza, y salió para Alicante y Cartagena. En el año 1590 era notable en esta población un edificio de peña tajada que llamaban los Baños de la Reina, a los cuales se entraba por una cueva también de peña cortada.



En aquellos años ya Madoz nos cuenta que nuestra población tenía un clima "templado y saludable" a pesar de las fiebres terciarias que se producían por el encharcamiento de las aguas en el barranco Salado y en el lugar conocido como el Saladar .
A continuación el diccionario nos describe un pueblo pobre, sin casi recursos, sin comunicaciones- por otra parte igual a los pueblos limítrofes- sin aplicación hacía la agricultura por parte de los calpinos y, quien lo diría, un suelo árido y estéril alrededor de las playas.
Para una población de 1.320 almas, solamente existía una escuela y lo que es peor, de ellos sólo 30 niños asistían a clase, ello nos da una idea del analfabetismo que había en aquella época y a que temprana edad los niños se veían obligados a trabajar en el campo o en la mar. De todas formas, la tercera parte del presupuesto municipal de 6.000 reales se dedicaba a la educación de los calpinos.

Andrés Ortolá Tomás


domingo, 12 de septiembre de 2010

Mariano Ortiz Santamaria

Mariano Ortiz Santamaría nace en 1861 en la vecina población de Altea, hijo de Jaime Ortiz y de Amparo Santamaría, casado con la calpina Maria Avargues Pastor- oriunda de la partida de la Ermita Vella en Oltá- hija de José A. Avargues Santacreu y Clara Teresa Pastor.
Mariano y Maria se establecieron en la partida de la Cabalga muy cerca de la playa de la Fosa en Calpe. Allí explotan una finca de 9.972 metros cuadrados, la mitad dedicada a pastos y el resto en su mayor parte de algarrobos, higueras y olivos.
El matrimonio tuvo dos hijos Amparo Ortiz Avargues ( 1890-1959) y José Antonio Ortiz Avargues (1897-….) que falleció en la Argentina.
Pedro Pastor en su libro Calpe, Gentes y Hechos nos cuenta………” A finales del pasado siglo existía en Calpe un hombre llamado Mariano Ortiz, popularmente conocido como el Ti Mariano, que era extraordinariamente grandote, de una figura anatómica descomunal. Decían que calzaba “un 48 de zapatos”. Y contaban que por tan enorme corpulencia y desmesurada fuerza, solía imponer la “ley del más fuerte”, especialmente cuando tomaba dos copas de más, y esto, en este hombre era bastante normal. Pero lo paradójico es que, según cuentan, estando sereno era apacible y bonachón.
Lo cierto es que, en aquellos casos es que se encontraba “alegre”, si invitaba a algún presente en el bar a tomar una copa, era obligado aceptar, a las buenas o a las malas, pues arriesgaba que Mariano le vertiera en el rostro el contenido de una copa de licor. Esto era lo mínimo que podía ocurrir. Algunas veces, por lo visto, se producía un altercado. Este hombre en tales circunstancias era temerario. Así pues, unos por tolerancia pasiva y otros por miedo, preferían siempre dejarlo hacer o marcharse del lugar para evitar contiendas. Aunque, eso sí, con el natural resentimiento y profundas rabia por dignidad personal y amor propio.
Tales incidencias solían agravarse cuando tenían lugar fuera de Calpe. Y como botón demuestra se cita lo que le sucedió en Vergel, a donde, por causa del mal tiempo en el mar, tuvo que hacer arribada forzosa la embarcación de pesca a vela- parella- en la que iba embarcado como marinero este personaje con otros pescadores de Calpe.
A un reducido grupo de vegelenses que se hallaban en un bar de dicha población cuando el Ti Mariano entró esa noche con algunos compañeros de la tripulación, les quiso obligar por los referidos medios a tomar unas copas. Algunos de estos hombres aceptaron la invitación, pero otros, en cambio, se negaron a hacerlo, a pesar de su insistencia. La consecuencia fue que Mariano, siguiendo su inveterana costumbre, les vertió el contenido de sus respectivas copas sobre el rostro.
De momento no pasó nada, pero al cabo de unos días aparecieron en Calpe en una tartana cinco o seis hombres de Vergel – y se ha de suponer que serian los mismos que resultaron ultrajados y burlados en dicha ocasión- dispuestos, por lo visto, a saldar su cuenta con nuestro hombre, o sea, a “despacharlo”.
Preguntaron al entrar en Calpe por el domicilio de Mariano a algún vecino, e intuyendo éste que no venían en “son de paz”, alertó diligentemente a sus familiares. De esta forma pudo esconderse durante unos días hasta que se supo que aquellos forasteros habían ya marchado del pueblo, y, por tanto, ya no existía peligro alguno de momento. Así pudo evitarse el encuentro que, con toda seguridad, hubiera sido para el desafortunado.
El mencionado incidente le valió al Ti Mariano para que, en lo sucesivo, hallándose fuera de Calpe, anduviera con más cautela en tales provocaciones. Pero no varió en cambio su comportamiento en su pueblo. Cuando tomaba dos copas de más, imponía su “mando y ordeno”.
Y de ahí que, un buen día –un mal día cabe mejor decir-. Tuvo lugar un incidente de esta naturaleza, que acabó en tragedia.: Había aquí en Calpe un hombre pequeño, enjuto de carnes, que solía ser siempre la victima propiciatoria del Ti Mariano. Recibía muy a menudo burlas y vejámenes del “gigante”, que abusaba de diminuta constitución física. Este era el Ti Pere Mulet, menudo, de corto genio y “mucha pólvora”, que sentía vivos y viejos deseos de venganza. Continuamente, y en público, decía con pronunciamiento algo tartaja “Promte matarem el borrego gros”. Y otras frases por el estilo, haciendo clara alusión al Ti Mariano.
El ti Pere se hallaba en el casino ubicado en el piso alto del inmueble conocido por “el Sindicato” y también por “la Hermandad”, en la calle Mayor, con otros vecinos, tranquilamente cuando llegó Mariano, quien tras tomar unas copas arremetió como de costumbre contra aquel hombre, cuyas aludidas promesas de matarle conocía, y que por lo visto le causaban risa.
En esta ocasión la mofa y denostación fueron por lo visto desorbitados, y el Ti Pere insinuó, de momento, su decisión de marcharse para evitar como otras veces el incidente. Pero no fue así. Salió del local y volvió al poca rato con un revolver en el cinto, camuflado con la blusa negra y larga que entonces se usaba. Subió las escaleras y al llegar al último peldaño, encañonó el arma hacia el “Goliat”, dispuesto a “eliminarlo”. Pero,-tal vez por casualidad-, se encontraba junto a Pere Mulet otro vecino y amigo de Mariano, que pudo desviar el tiro y alertó a este diciéndole:¡Cuidado Mariano!. El Ti Pere marró el tiro, y Mariano, acercándose a él con el puño cerrado, le asestó un golpe en la cabeza con toda la furia y rabia, y nuestro pequeño hombre cayó al suelo muerto, seguramente de traumatismo craneal.
Es casi obligado pensar que el Ti Mariano intentaría con este puñetazo darle “una buena lección” al Ti Pere Mulet, pero la realidad es que la victima halló la muerte al momento.
Este grandote calpino, sin la menor perdida de tiempo, y aprovechando que las fuerzas del orden por aquellos tiempos eran prácticamente nulas en los pueblos, puso tierra por en medio. Marcho a la Argentina, en cuya capital, Buenos Aires, residía desde unos años antes un hijo suyo. Allí permaneció hasta el final de su vida nuestro personaje, sin volver a Calpe”
Los sucesos acaecidos en la navidad de 1897 en que Mariano le produjo las graves lesiones que llevaron a la muerte a Pere Mulet Boronat fueron el detonante para la huida de Mariano a la Argentina para evadir la justicia española.
En los documentos que presentamos no se especifica si Mariano huyó inmediatamente o después de que Pere Mulet falleciera a los pocos días. En la relación de gastos del documento fechado el 31 de Diciembre de 1897 se especifica el transporte de varias personas al juzgado comarcal de Callosa de Ensarriá. Entre ellos a José Roselló y al alguacil (y varios hombres) José Bertomeu Oriola cuñado del propio Mariano, lo cual da que pensar que trasladaron a Mariano al Juzgado y que posiblemente huyó después.
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Recientemente hemos encontrado una reseña en el diario La Correspondencia de Alicante de fecha 31 de Diciembre de1897 en el que se nombra el crimen, textualmente se dice " que por parte de la Guardia Civil de Altea ( en Calpe no existía) se había encontrado el cadáver de Pedro Mulet Boronat que  presentaba varias heridas de arma blanca en la cabeza y que Mariano había huido del pueblo". Esta noticia arroja nuevos datos de este hecho que el cronista Pedro Pastor nos trasmite a través de testimonios indirectos y que se decía que Mariano había matado a Mulet de un puñetazo. La realidad es que las heridas de arma blanca presuponen el uso de - quizás- un hacha. Posiblemente, esto corrobore una de las varias versiones de que Mulet entró con un hacha en la mano y al atacar a Mariano, este con su mayor fortaleza se la quitase y con ella atacase a Mulet, hiriéndolo de gravedad.
Cuando sucedió el conflicto con el Ti Pere Mulet ya Mariano era viudo- su mujer Maria había fallecido ese mismo año durante una epidemia de viruela- y al huir tuvo que dejar a sus hijos que eran muy pequeños (Amparo contaba con 9 años y José Antonio con muy pocos meses) con la familia de su madre, los José Bertomeu Avargues (el Ti Pepe Benitet) hijo del alguacil José Bertomeu Oriola. A los pocos años se estableció en Rosario (Santa Fé) y mando a buscar a su hijo José Antonio que contaba 17 años. Fue José Bertomeu el que personalmente firmó la autorización del hijo de Mariano para que pudiera embarcar rumbo a la Argentina. Su hija Amparo ya se había casado con Pedro Ferrer Escortell (1881) conocido por el apodo del Ti Pere els Burros. Amparo por no desamparar a su suegro que en aquellos años estaba a su cargo, decidió no seguir los pasos de Marino y de su hermano José Antonio. Padre e hija jamás volvieron a verse.
Años más tarde, Amparo (conocida como “Amparo la Coma”) viuda y sola en una casa en las afueras de Calpe cayó gravemente enferma y su primo Miguel Ivars Avargues se hizo cargo de ella hasta el fin de sus días. Amparo deja este mundo el 19 de Junio de 1959.
Mariano Ortiz muere el 29 de Mayo de 1924 en su domicilio de Santa Fé a los 63 años de una neumonía.

Andrés Ortolá Tomás

 

El río subterráneo de Toix

Conocido desde muy antiguo por las gentes de esta comarca y por los marinos y pescadores que en general pasaban o trabajaban por estas aguas, ha sido persistentemente utilizado sobre todo por las gentes de la mar. La primera noticia escrita que tenemos se refiere a las crónicas de principios del siglo XVII, concretamente de Gaspar de Escolano
Gaspar de Escolano en sus Décadas de la Ciudad yReino de Valencia (1610) expone; “ A la vanda de Poniente, respecto a Calpe, viene un cabo o montaña, que llaman de Toyx, a media legua de Hyfach, donde a la misma lengua del agua labro naturaleza una cueva, que por los muchos palomos silvestres que en ella se anidan, tiene nombre de los palomos y no se puede entrar a ella si no es en barco. Tiene de largo cien passos de ancho, y cincuenta y dos picas de alto. Junto a la boca de esta cueva, a la misma lengua del agua, sale de dicha peña un río tan impetuoso y grande, que aunque no se dexa ver como se entra en el mar, por ser allí muy fondable, los vaxeles que allí tocan sienten su furia, y de miedo a  bolcarse, se van alargando lo que basta”.
 
Naturalmente Escolano se refiere a la popularmente conocida como “Cova dels coloms” a la que sólo se puede acceder por mar. Desde la cueva hacía la vecina Altea y en las profundidades del acantilado surgen muchos pequeños manantiales de agua. Algunos grandes, otros pequeños, y desde luego pensamos que Escolano exagera un poco al hablar del “empuje” de estas aguas que surgen de la montaña a las profundidades marinas.
Caso dos siglos después es el botánico Antonio Josef Cavanilles que había recibido el encargo del rey Carlos IV  de recorrer España en el año 1791 para examinar los vegetales que en ella crecen. Este hombre en su visita a Calpe (fue el descubridor de los mosaicos romanos de los Baños de la Reina) y en lo referente al tema del agua de Toix nos cuenta; “yo no he visitado aquel sitio; pero oí decir a los naturales que hacia la parte occidental de dicho cabo se observa una corriente en las aguas del mar, y que los marineros cuando están en aquel sitio sacan agua dulce, introduciendo hasta cierta profundidad un cántaro vacío y tapado, que destapan cuando está sumergido en contacto de la corriente”
Efectivamente, los marineros de la región ya los conocían y sumergían cantaros lastrados y perfectamente tapados cuyo tapón destapaban con un hilo al contacto con la corriente de agua dulce.
Prácticamente todos los que hemos buceado por aquellas aguas del acantilado hemos  comprobado que por multitud de oquedades de la peña y a diferentes profundidades se observaba un flujo de agua que surgía de la roca caliza y que se perdía en el mar. Han sido  varias las corporaciones municipales las que se han interesado por captar esa agua.
Hace unos 40 años durante el breve mandato como alcalde de Juan Martinez Montaner se inició el proyecto más ambicioso hasta el momento para conseguir aflorar el agua de Toix y que en aquel momento ya se sabía que discurría por el lecho del Barranco Salado atravesándolo. Se hizo un pozo de más 90 metros de profundidad horadado en la roca viva. Al no encontrar el agua se empezaron a construir galerías a diferentes niveles, en una de ellas los operarios oían el ruido producido por gran cantidad de agua sobre sus cabezas y el miedo pudo más que la necesidad. Abandonaron las herramientas y salieron de la galería con el tiempo justo para salvar la vida. Después de este incidente se abandonó el pozo y porque el agua era absolutamente amarga debido a las capas de yeso que había en el subsuelo.
Cuando se construyó el nuevo puente del Mascarat en la década de 1960 y al perforar el túnel (el central) apareció parte del manantial que fue aprovechado para la obra y que posteriormente fue tapado por la constructora.


Hace unos veintitantos años, durante la construcción de la autopista A-7 cuando se horadaron los dos túneles del Mascarat apareció en uno de ellos un hueco de unos tres metros de diámetro y de profundidad indeterminada, dentro de esa sima se oía caer gran cantidad de agua, los directivos de la obra optaron por echar cientos de toneladas de tierra y piedras para tratar de tapar el hueco y según testimonio de un conductor de los camiones que tiraban las piedras, no lo pudieron conseguir. La tierra empezó a salir al mar arrastrada por el ímpetu de las aguas subterráneas. Ni con hormigón lo cegaron. Finalmente, se optó por colocar vigas y taparlo. Fue una lastima que no bajase algún espeologo a la sima a explorarla ya que debe ser inmensa para tragar tanta cantidad de piedra y tierra.
Este hecho-totalmente fortuito- propició el que conozcamos por donde viene el agua exactamente y que es muy importante la cantidad.
Se han perforado nuevos pozos en la Canuta y en el Barranco Salado. Se han hecho planes, los más de ellos inviables. Hace unos años la Diputación Provincial, la Consellería de Infraestructuras y el propio Ayuntamiento se interesaron por los trabajos realizados en el Mediterráneo y especialmente en las costas de la Marina por parte de la sociedad francesa Nymphea Water que realizó un estudio para aprovechar esa agua y que fue desestimado por su alto coste y dificultades técnicas.
Todos sabíamos que existía esa corriente subterránea de agua. Pero, ¿Cómo conseguirla? Posiblemente levantando el asfalto de la autopista y volviendo a destapar el hueco encontrado en su día o buscándola más arriba del túnel.


El Instituto Geológico y Minero de España a través de su oficina en Valencia nos ha comunicado que en el morro de Toix se produce un fenómeno del que solo se tiene constancia en otro lugar en el mundo (isla griega de Cefalonia) consistente en la entrada de agua del mar por una cavidad con salida por la cueva del Moraig (Benitachell) a 20 kms de distancia. El agua es “aspirada” en Toix y sale otra vez al mar a través de dicha cueva.

Andrés Ortolá Tomás




Llauts de Calpe a Barcelona

TRÁFICO COMERCIAL MARÍTIMO CON EL PUERTO DE BARCELONA (1792-1848)

            Son realmente escasos los antecedentes reseñables respecto a la vida marinera en nuestra costa durante el siglo XIX y especialmente la última mitad del XVIII. La escasez de fuentes –en todo caso, la dificultad en localizarlas- impide que nuestras aportaciones puedan ser extensas y apropiadas a nuestro deseo. La rada de Calpe durante la época constituía un punto de embarque y descarga de escasa importancia, y la flota pesquera apenas estaría reducida a 10-15 laúdes.

Cualquier contribución al conocimiento de las circunstancias históricas de este mundo singular es de gran valor; y podemos aportar la siguiente, tras analizar el tráfico comercial del embarcadero de Calpe con el puerto de Barcelona, a través de la prensa de esta capital.

A finales del siglo XVIII y la primera mitad del  XIX eran habituales en los periódicos de ciudades con puerto de mar, la inserción de entrada y salida de buques, con expresión de sus características y carga. Piénsese que las travesías marítimas, en cuanto a su duración, dependían de los factores meteorológicos, y por lo tanto, era noticiosa para comerciantes e interesados la información relativa al movimiento portuario ante la incertidumbre de arribos.

La salida de mercancías desde nuestra rada a otros puntos del país se limitaba a los frutos propios de nuestra modesta agricultura comarcal. Calpe, pues, sería, el centro de almacenamiento y distribución por mar de algunos excedentes de producción propia y de pueblos vecinos, principalmente Benisa. El mal estado de nuestros caminos vecinales desaconsejaría el acarreo desde puntos más lejanos, por la dificultad de transporte y el consecuente encarecimiento de las mercaderías. Por nuestra vertiente sur, el escabroso paso del Collado cerraría el tránsito mercantil, dirigiendo esta actividad hacia el puerto de Altea. Por otro lado, los pueblos del interior de la Marina derivaban sus productos habitualmente a los embarques de Jávea, Denia, y en menor medida, Moraira.

Por lo expuesto, el tráfico comercial desde nuestra costa se ceñía a la distribución de cargas de algarrobas, pasas e higos. En el caso de estos dos últimos géneros, su escaso volumen a bordo no justificaba la expedición de los mismos si no se acompañaba de otros efectos que rentabilizaran el desplazamiento. Por este motivo, muchos buques procedentes de otros puertos, hacían escala en la rada calpina para, una vez fletada la mercancía, continuar al punto de destino.

Por todo esto, la mayor actividad de nuestro fondeadero se verificaba en los meses de invierno, una vez realizada la recolección de la algarroba.

El presente trabajo comprende la entrada de "llauts" procedentes de Calpe hacia Barcelona entre los años 1792 a 1846, y muchos otros antes sin una cierta continuidad, se observan embarques de cargas de algarrobas, siempre en laúdes y buques de matrícula forastera. El tonelaje de estas embarcaciones varía entre las 16 y 24 toneladas en la mayoría de los casos.

A partir del invierno de 1792 consignamos la participación de laúdes calpinos en este comercio, tras el abandono de la actividad pesquera para la dedicación a este transporte ocasional.
Nos ha llamado la atención que todos los viajes que tenemos reseñados se efectuaron en los años pares y ni uno sólo en años impares. Dato muy curioso pero, quizás sin ninguna razón fundada y si la había se nos escapa a nuestro entendimiento. Otro hecho relevante es la gran cantidad de viajes que parece ser que efectuaba el laud San Antonio y finalmente resultó que habían varios. Se da el caso de que del llamado San Antonio entraron al puerto de Barcelona el día 22 de Febrero de 1828 hasta ocho de ellos con el mismo nombre pero con diferente tonelaje, lógicamente, con diferentes patrones y diversas cargas.

El movimiento de nuestro embarcadero en los años reseñados con el puerto de Barcelona fue el siguiente:

27 de Octubre de 1792
De Calpe a Barcelona, el laúd La Sacra Familia, patrón Domingo Juan, con algarrobas e higos.

20 de Diciembre de 1792
De Calpe a Barcelona, el laúd San Antonio, patrón Pedro Juan, cargado con algarrobas.

22 de Diciembre de 1792
De Calpe a Barcelona, el laúd Las Almas, patrón Christobal Bau, cargado de algarrobas.

12 de Febrero de 1794
De Calpe a Barcelona, en 10 días, el laúd San Vicente Ferrer, patrón Salvador Chirrorba, cargado de algarrobas.

16 de Febrero de 1794
De Alicante y Calpe, en 5 días, el laúd Canario San Antonio, patrón Narciso Parés, cargado de algarrobas.

9 de Marzo de 1794
De Calpe a Barcelona, en 7 días, el laúd Santo Thomas, patrón Juan Albalat, cargado de algarrobas.

6 de Abril de 1794
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd  Canario San Antonio, patrón Sebastián Castelló, con algarrobas.

7 de Abril de 1794
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd Canario San Antonio, patrón  Joseph Domenech, con algarrobas.

10 de Abril de 1794
De Calpe a Barcelona, en 3 días, el laúd Canario Nº 98, patrón Joaquín Anglada, con algarrobas, cebada y almendras.

9 de Febrero de 1796
De Calpe a Barcelona, en 6 días, la goleta Virgen del Rosario, Patrón Joseph Agustín Ribera, con algarrobas.

6 de Marzo de 1798
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Santísimo Christo del Grao, Patrón Lorenzo Llobera, con algarrobas e higos.
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd San Christobal, patrón Bernardo Ballester, con algarrobas e higos.

24 de Enero de 1804
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd Nuestra Sra. de los Dolores, patrón Francisco Torres, con algarrobas.

14 de Enero de 1808
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 23 días, laúd Carmen, patrón Christobal Ribera, con algarrobas.

20 de Enero de 1808
De Alicante, Calpe y Denia a Barcelona, en 30 días, laúd  Las Almas, patrón Joseph Roca, con algarrobas.

11 de Abril de 1808
De Alicante y Calpe a Barcelona, en 25 días, el laúd La Virgen de Misericordia, patrón Sebastián Oliu, con algarrobas.
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 12 días, el laúd San Antonio, patrón Antonio Masó, con algarrobas.

30 de Enero de 1813
De Calpe a Barcelona, Laúd Santísima Trinidad, patrón Joaquin Trollenca, con algarrobas.

30 de Enero de 1818
De Villajoyosa, Calpe  y Tarragona a Barcelona, en 13 días, el laúd Santísima Trinidad, patrón Joaquin Trullenca, con algarrobas de su cuenta.

24 de Febrero de 1818
De Calpe a Barcelona, en 15 días, laúd Las Almas, patrón Facundo Ximeno, con algarrobas, atún y varios.

9 de Marzo de 1818
De Calpe, Alfaques y Tarragona a Barcelona, en 11 días, laúd Las Almas, patrón Gabriel Bayarri, con algarrobas de su cuenta.

12 de Febrero de 1820
De Calpe, Denia y Tarragona a Barcelona, en 8 días, Laúd Santa Teresa, de 18 toneladas, patrón  Gregorio Armello, con algarrobas e higos de su cuenta.

17 de Febrero de 1820
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd San Sebastián, de 12 toneladas, patrón Juan Vila, con algarrobas e higos de su cuenta.
        
25 de Febrero de 1820
De Benidorm, Altea, Calpe y Tarragona a Barcelona, en 6 días, laúd San Antonio, de 15 toneladas, patrón Antonio Llorens, con algarrobas y bacalao de su cuenta.

8 de Marzo de 1824
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 6 días, el laúd San Antonio de 8 toneladas, patrón Josef Oliver con algarrobas de su cuenta.

 5 de Enero de 1828
De Calpe y Denia a Barcelona, en 13 días, el laúd  Brillante de 20 toneladas, patrón  Francisco Cardona con algarrobas y pasas de su cuenta.           

14 de Enero de 1828
De Calpe y Javea a Barcelona, en 8 días, el laúd Las Almas, de 23 toneladas, patrón  Vicente Martorell con algarrobas, pasas e higos de su cuenta.

25 de Febrero de 1828
De Calpe y Denia a Barcelona, en 4 días, el laúd Virgen del Rosario, de 23 toneladas, patrón Josef Antonio Mateo con algarrobas de su cuenta.

10 de Marzo de 1828
De Calpe y Denia a Barcelona, en 10 días, el laúd San Felipe, de 20 toneladas. patrón  Manuel Servera con algarrobas de su cuenta.

14 de Marzo de 1828
De Calpe a Barcelona, en 5 días, el laúd Las Almas, de 19 toneladas, patrón  Josef Antonio Bas, con algarrobas de su cuenta.

6 de Enero de 1830
De Calpe y Denia a Barcelona, en 12 días, el laúd Jesús Nazareno, de 30 toneladas con algarrobas y pasas de su cuenta.

23 de Enero de 1830
De Calpe y Alfaques a Barcelona, en 10 días, el laúd  San Rafael de  26 toneladas, patrón Antonio Sorolla con algarrobas de su cuenta.

 28 de Febrero de 1830
De Calpe, Javea, Vinaroz y Tarragona a Barcelona, en 10 días, el laúd Virgen de la Misericordia, de 27 toneladas, patrón Pedro Meseguer con algarrobas y pasas de su cuenta.

10 de Marzo de 1830
De Calpe y Alfaques a Barcelona, en 10 días, laúd San Rafael, de 26 toneladas, patrón Alfonso Sorolla con algarrobas de su cuenta.

21 de Marzo de 1830
De Alicante y Calpe a Barcelona, en 13 días, el laúd  Las Almas, de 23 toneladas, patrón  Vicente Martorell con pasas, trigo y algarrobas a varios.

13 de Enero de 1832
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Virgen del Carmen, patrón Miguel Morell con algarrobas de su cuenta.

4 de Febrero de 1832
De Calpe a Barcelona, en 10 días, laúd Las Almas, de 21 toneladas, patrón Josef Antonio Carbonell con algarrobas y pasas de su cuenta.

8 de Marzo de 1832
De Villajoyosa, Calpe, Denia y Vinaroz, en 24 días, el laúd San Antonio de 20 toneladas, patrón  Juan Bautista Bas con algarrobas y limones de su cuenta.

8 de Marzo de 1832
De Calpe y Denia a Barcelona, en 24 días, laúd  Virgen de los Dolores, de 23 toneladas, patrón   Jaime Puchalt con algarrobas de su cuenta.

9 de Marzo de 1832
De Calpe, Tarragona a Barcelona, en  5 días, laúd San Antonio, de 25 toneladas, patrón  Vicente Llorca con algarrobas de su cuenta.

13 de Marzo de 1832
En la calle del Corretjer Nº 12 se venden 200 quintales de algarrobas de Calpe a  1tt 9q 8d el quintal.

17 de  Marzo de 1832
De Alicante, Calpe, Alfaques y Salou, en 44 días, el laúd San Josef , de 16 toneladas, patrón Zenon Carol con trigo, salvado y algarrobas para Areñs.

10 de Enero de 1834
De Barcelona a Calpe, laúd San Francisco, patrón Josef Agustín Roso, con lastre.

13 de Enero de 1834
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd San Agustín, de 16 toneladas, patrón Vicente Martorell con algarrobas y otros géneros.

4 de Febrero de 1834
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 9 días, laúd San Antonio, de 20 toneladas, patrón Juan Bautista Bas con algarrobas de su cuenta.

1 de Marzo de 1834
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd Joven Antonio, de 24 toneladas, patrón Juan Bautista Lacomba con algarrobas.

26 de Enero de 1836
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Virgen de Misericordia, de 40 toneladas, patrón Jaime Obiol con algarrobas.

8 de Febrero de 1836
De Calpe y Salou a Barcelona, en 5 días, laúd Las Almas, de 19 toneladas, patrón Juan  Antonio Bas con algarrobas.

15 de Febrero de 1836
De Alicante y Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Carmen, de 32 toneladas, patrón José Esparducer con cebada, felpudos y otros géneros.

17 de Febrero de 1836
De Calpe y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd  San Rafael, de 26 toneladas, patrón  Josef Antonio Sorolla con algarrobas.

19 de Febrero de 1836
De Calpe y Altea a Barcelona, en 3 días, laúd  La Clementina, de 27 toneladas, patrón  Felipe Llorens con algarrobas y otros géneros.

10 de Marzo de 1836
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 8 días, laúd  Dolores, de 23 toneladas, patrón  Jaime Puchalt con algarrobas.

11 de Marzo de 1836
De Calpe y Alfaques a Barcelona, en 20 días, laúd Virgen de Misericordia, de 35 toneladas, patrón Domingo Juan con algarrobas.
De Guardamar y Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Rosario, de 10 toneladas, patrón Josef Guardiola con higos.

3 de Enero de 1838
De Calpe y Denia a Barcelona, en 8 días, laúd San Juan, de 30 toneladas, patrón José Gasult con algarrobas.

15 de Febrero de 1838
De Barcelona para Calpe, laúd Consuelo, patrón Vicente Martorell en lastre.

18 de Marzo de 1838
De Alicante, Villajoyosa, Calpe y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd  Dulce Nombre de Jesús, de 20 toneladas, patrón Agustín Escuder con almendras y géneros.

20 de Marzo de 1838
De Calpe y Denia a Barcelona, en 4 días, laúd  San Juan Bautista, de 34 toneladas, patrón Vicente Gavilá con algarrobas.

 3 de Enero de 1840
De Calpe a Barcelona, en 2 días, laúd Carmen, de 16 toneladas, patrón Cristóbal Benasco con 1600 arrobas de algarrobas y 100 de higos.

5 de Enero de 1840
De Calpe y Denia a Barcelona, en 16 días, laúd San Antonio, de 16 toneladas, patrón Miguel Fornés con 2200 arrobas de algarrobas, 91 cajas y 214 capazos de pasas y 75 docenas de pieles.

24 de Enero de 1840
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd San Antonio, de 22 toneladas, patrón Carlos Esparducer con 2300 arrobas de algarrobas.

20 de Febrero de 1840
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Las Almas, de 19 toneladas, patrón Jose Antonio Palau con 1400 arrobas de algarrobas y 90 quintales de pasa.

23 de Enero de 1842
De Málaga, Altea y Calpe a Barcelona, en 16 días, laúd Remedios, de 28 toneladas, patrón Buena Ventura Mora con 250 quintales de hierro, 80 de trapos, 10 de carnaza, 700 arrobas de algarrobas, 10 de higos y 50 de pasas.

25 de Enero de 1842
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Carmen, de 19 toneladas, patrón Francisco Saurina, con 1400 arrobas de algarrobas.

21 de Enero de 1844
De Calpe, Denia y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd  San Sebastián, de 21 toneladas, patrón Sebastián Rodríguez con 2200 arrobas de algarrobas.

23 de Febrero de 1844
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd San Antonio, de 35 toneladas, patrón Sebastián Adell con 3000 arrobas de algarrobas.

1 de Enero de 1846
De Calpe y San Carlos a Barcelona, en 12 días, laúd San Vicente, de 30 toneladas, patrón Manuel Benasco, con 2.200 arrobas de algarrobas a Don Joaquín Castelló.

2 de Enero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Joven Antonio, de 33 toneladas, patrón Juan Bautista Lacomba, con 2.400 arrobas de algarrobas a Don Federico Carbó. (Esta embarcación ya operaba desde 1834).

12 de Enero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 10 días, laúd Estrella, de 23 toneladas, patrón Juan Moragas (Moragues), con 3.000 arrobas de algarrobas a Don José Gili.

14 de Enero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd Cristina, de 24 toneladas, patrón Vicente Sau, con 1.600  arrobas de algarrobas a Don José Gili.

21 de Enero de 1846
De Barcelona a Calpe: laúd Estrella, patrón Juan Moragas (Moragues), con dos fardos de géneros del país, madera, vidriado y lastre.
De Barcelona a Calpe: laúd Cristina, patrón Pedro Sau, en lastre.

(Estas dos embarcaciones calpinas salen de nuestra rada con dos días de diferencia pero retornan juntas).

5 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 7 días, laúd Joven Antonio, de 33 toneladas, patrón Juan Bautista Lacomba, con 2.200 arrobas de algarrobas a Don Federico Carbó.

17 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Cristina, de 24 toneladas, patrón Vicente Sau, con 1.100  arrobas de algarrobas a Don José Gili.

20 de Febrero de 1846
De Barcelona a Calpe, laúd Cristina, patrón Vicente Sau, con 3 fardos de géneros del país y lastre.

 20 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd San Vicente, de 30 toneladas, patrón Manuel Benasco, con 1.200 arrobas de algarrobas a Don Joaquín Castelló.

 25 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd San Antonio, de 32 toneladas, patrón José Dalmau, con 2.000 arrobas de algarrobas a Don Lorenzo Ribera.

Obsérvese que el retorno a Calpe se suele realizar en lastre, o con algunos géneros del país de escaso volumen. La contratación de nuestros buques se ceñía a un canon por la carga transportada, por lo que el viaje de regreso, en el caso de efectuarse con mercancía, suponía la adquisición de la misma por nuestro armador o patrón en el punto de destino.
 En 1848 se han incorporado nuevas embarcaciones locales:

20 de Enero de 1848
De Calpe y Denia a Barcelona: en 13 días, laúd San Antonio, de 36 toneladas, patrón Agustín Serra, con 600 quintales de algarrobas a Don Juan Más de Xaxars.

2 de Febrero de 1848
De Sevilla y Calpe a Barcelona, en 10 días, laúd Federico, de 23 toneladas, patrón Francisco Roselló, con 20 botas de aceite al Sr. Torrens y Miralda, 22 quintales de trapos al Sr. Romaní y Olivilla y 550 arrobas de algarrobas a Don Salvador Campmany.

7 de Febrero de 1848
De Barcelona a Calpe, laúd Federico, de 24 toneladas, patrón Francisco Roselló, con pipas vacías y lastre.

12 de Febrero de 1848
De Calpe y Gandía a Barcelona, laúd Cristina, de 24 toneladas, patrón Jaime Sau, con 900 arrobas de algarrobas a Don Federico Carbó, y quince millares de naranjas.

12 de Febrero de 1848
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd San Antonio, de 43 toneladas, patrón Manuel Miralles, con 3.200 arrobas de algarrobas a Don Juan Estrany.

23 de Febrero de 1848
De Barcelona a Calpe, laúd Cristina, patrón Jaime Sau, en lastre.

25 de Febrero de 1848
De Alicante, Calpe y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd San Antonio, de 32 toneladas, patrón Carlos Esparducer, con 520 fanegas de trigo y 800 arrobas de algarrobas a Don Juan Carsi. (Operaba éste laúd desde 1834).

27 de Febrero de 1848
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd Federico, de 23 toneladas, patrón Francisco Roselló, con 2.300 arrobas de algarrobas a Don Salvador Campmany.

 Finalmente, atestiguar la participación de nuevos patrones y barcos calpinos ya hacia 1850. Son los casos de los laúdes Federico, con su entonces patrón F. Boronat, y Pastora, de 19 toneladas, patrón Pedro Morató.
En los años que comprende el presente trabajo la producción de algarrobas se había convertido en la principal cosecha de nuestra villa. En 1792 el botánico Cavanilles cifra esta producción en 38.000 arrobas (456.000 kilos), muy por delante de la de higos o almendras. Un siglo más tarde, en 1898, la Dirección General de Contribuciones estima en 390 hectáreas la superficie cultivada de algarrobos. En el censo elaborado en Julio de 1949 por la Hermandad de Labradores Y Ganaderos de Calpe se localizan -oficialmente declarados- un total de 3.992 algarrobos.
La decadencia de la algarroba va paralela a la del ganado de labor de la que es base alimenticia. La mecanización y el mal llamado "progreso" han hecho desaparecer gran parte de estos árboles, en muchos casos centenarios.

José Luis Luri y Andrés Ortolá